Sus investigaciones en Dinamarca impactarán en el futuro de la alimentación

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La ciencia y la tecnología juegan hoy en día un papel muy importante en todos los sectores del quehacer humano.

En la industria alimenticia ambas ramas han permitido por ejemplo que los procesos sean altamente productivos, sostenibles y eficientes para cubrir la demanda de los mercados globales. La ciencia ha hecho posible que se alteren incluso los genes de plantas, animales o frutas para mejorar su calidad y por ende, la nutrición de las poblaciones del mundo.

Como profesor asistente en la Universidad del Sur de Dinamarca (University of Southern Denmark), José Bonilla Oliva realiza investigaciones científicas de cómo las matrices alimenticias forman texturas, todo esto aplicando principios de física de materia blanda. «Para esto hacemos investigaciones avanzadas a nivel microscópico, utilizando microscopios de alta resolución».

Para Bonilla Oliva el conocimiento básico de cómo la materia biológica se organiza para formar estructuras en los alimentos, es una pieza clave que nos ayudará a afrontar los problemas globales relacionados con la alimentación. «Actualmente, a nivel mundial necesitamos generar más alimento para una población creciente, una producción de alimentos con materias primas locales y de bajo costo, con materias primas mas sostenibles. Muchos cambios se necesitan, el principio básico es: no podemos cambiar algo que no entendemos bien cómo funciona. Ahí es donde debe entrar la ciencia fundamental» sostiene el ingeniero de origen hondureño, quien cotidianamente realiza investigaciones en el área de biofísica y tecnología de alimentos.

José Bonilla es originario de Tegucigalpa, Honduras. Estudió ingeniería en la Escuela Agrícola Zamorano.

En la Universidad del Sur de Dinamarca José dijo a Ruta5 que se dedica fundamentalmente a la investigación y a la docencia. Venía de estudiar un postgrado y doctorados en Filosofía de Alimentos y en Procesamiento e Ingeniería de Alimentos de Purdue University (Estados Unidos). Durante ese tiempo (2015-2020) Bonilla Oliva se especializó en estudiar la distribución y las propiedades reológicas de las proteínas de los cereales, aprendió técnicas de microcaracterización, métodos científicos avanzados para la caracterización de biomateriales, reología viscoelástica lineal/no lineal para materiales alimentarios, Inmunobiología, Microscopía Confocal, entre otras áreas. Hoy en día radica en Odense, la tercera ciudad con más población de Dinamarca, donde sus estudios y conocimiento aportan soluciones a la sociedad danés.

Foto reciente de José Bonilla (izq) durante un simposio en Cork, Irlanda junto al profesor Mathias Clausen y la estudiante de doctorado Mie Thorborg.

Cabe mencionar que en el año 2018, José recibía su primer premio ‘Walter Bushuk’ de la Asociación Internacional de Granos y Cereales, que le fue otorgado en Londres durante la reunión anual de asociados. A este le han seguido otros reconocimientos como el ‘Premio de Investigación en Química de Proteínas de Cereales’ por contribuciones sobresalientes en investigación básica y/o aplicada en química de proteínas de cereales, la mejor investigación en la competición global de ‘Ciencias de Alimentos’ en la Universidad de Jiangang en China y la mejor investigación en proteínas del Instituto de Tecnólogos de Alimentos en Chicago (EEUU).

El entrevistado de 29 años de edad, que habla con propiedad y fundamento sobre biofísica y biotecnología de alimentos, dice no tener respuesta a la clave del éxito; lo que sí está seguro es que en el área donde encuentres preguntas que despierten tu curiosidad, pueden estar las respuestas a muchos temas que contribuyan al futuro de la sociedad actual. Como hondureño, la carrera del también científico Sir Salvador Moncada es digna de admiración e inspiración para José. «Últimamente admiro más a los que a pesar de tener una trayectoria notoria en el ámbito académico son capaces de mantener la humildad, y dan prioridad a sus relaciones interpersonales dentro y fuera de la comunidad científica» manifiesta.

De momento el profesor Bonilla Oliva no tiene contemplado retornar a su país de origen, pese a extrañar entrañablemente a su familia, la comida el clima y la camaradería con los amigos o vecinos. Pero asegura que tiene un par de ideas en mente que a largo plazo podrían resultar en un proyecto específico que incluya también a los habitantes de su país; «habrá más tiempo para seguir madurándolas y desarrollándolas», concluyó. / R5/. 

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