Dirige un programa agrícola en EEUU, que beneficiará a México y Centroamérica

El siguiente entrevistado no sólo forma parte de la Sociedad de Honor de la Agricultura (Gamma Sigma Delta) de Estados Unidos, también está a cargo de un programa de inversión, enfocado en la seguridad alimentaria de Centroamérica.

Además, es asistente de investigación en la Universidad de Minnesota, un cargo que también le ha permitido ganar experiencia y ser reconocido en áreas donde nunca antes los latinos habían tenido la oportunidad de brillar.

Pero ¿quién es Eduardo Garay? 

Eduardo es originario de Tegucigalpa, Honduras. Ingeniero en Ciencia y Producción Agropecuaria de Zamorano (2016); tiene un máster en Ciencias de Plantas y Suelo (Plant and Soil Sciences) y un doctorado en Ciencias de Tierra y Atmósfera (Land and Atmospheric Sciences). Su objetivo es ganar expertis en el manejo del suelo para desarrollar mejores practicas en niveles de producción y minimizar el impacto ambiental generado por la agricultura.

Eduardo recibe constantes aprendizajes de expertos en seguridad alimentaria en EEUU.

Hace 5 años emigró de Honduras para radicar en Minneapolis-Saint Paul o las Twin Cities, en el estado de Minnesota. Ruta5 conversó con El sobre sus logros más recientes y del programa de becas Kirchner Food Fellowship, que fomenta el ingreso de otros centroamericanos para especializarse en tecnologías innovadoras para un futuro sostenible en el agro.

R5: ¿A qué se dedica Eduardo y cuál es su aporte a la sociedad estadounidense en este momento?

EG: Actualmente estoy desempañándome en 2 posiciones. Trabajo para la Universidad de Minnesota como asistente de investigación, donde también estoy culminando mis estudios de doctorado. En esta posición soy encargado de un proyecto de investigación enfocado en mitigar con el uso de cultivos de cobertura, el impacto ambiental generado por los fertilizantes nitrogenados en la región del Midwest o mejor conocida como el cinturón maicero de Estados Unidos. Dicho estudio está enfocado en suelos arenosos bajo riego, el cual tienen un potencial alto de productividad, pero igual de alto en generar gases de efecto invernadero o contaminación de fuentes de agua. Esta investigación se realiza en una zona responsable de la producción de 1/3 del maíz y soya a nivel mundial. Cualquier cambio tiene el potencial de generar un impacto global positivo lo cual me emociona muchísimo. Por otra parte, también soy director de la Kirchner Impact Foundation y de su programa Kirchner Food Fellowship. Antes de ser director en esta organización también fui alumno de su programa, convirtiéndome así en el primer Centroamericano elegido para el mismo. Desde el día 1 que me uní a este grupo sabía que quería seguir teniendo la oportunidad de colaborar más con ellos, ya que era el lugar donde mi pasión por generar un cambio había encontrado propósito.

R5: Pero, tenemos entendido que también está a cargo de un programa de inversión para Centroamérica, platíquenos más sobre esto…

EG: Sí, actualmente estoy a cargo del programa de inversión de impacto enfocado en seguridad alimentaria para la región de Centroamérica. Esta iniciativa específica tiene como misión fortalecer el ecosistema de inversión de impacto en la región. Nuestra región tradicionalmente ha carecido de acceso a este tipo de capital. Cuando pensamos en inversión por lo general pensamos en préstamos, un banco o alguien que nos quiere quitar el negocio o empresa. Es nuestro objetivo desmitificar esta idea y demostrar que el inversionista es un socio el cual está ahí para apoyarnos, hacer crecer nuestro negocio y por ende convertirnos en agentes de desarrollo económico y social. 

Eduardo es originario de Tegucigalpa, Honduras pero radica desde hace 5 años en Minnesota, EEUU.

R5: Nos platicaba fuera de entrevista que la Kirchner Food Fellowship fue un programa que le cambió la vida a usted y se la puede hacer cambiar a muchos otros jóvenes latinos…

EG: Este programa cambió mi vida ya que me permitió conocer acerca de una herramienta con un impacto enorme para generar un cambio en mercados tradicionalmente desatendidos o en desarrollo. Solía tener una visión diferente acerca del mundo de inversión y a medida aprendí más, comprendí acerca de su potencial para generar desarrollo económico y tener impactos positivos a nivel social y ambiental en regiones del mundo que lo necesitan desesperadamente. Es increíble ver, interactuar y aprender acerca de los emprendedores e innovadores que hay en nuestra región, definitivamente hay un gran potencial. 

R5: ¿Qué es Kirchner Food Fellowship específicamente? 

EG: Es un programa diseñado en entrenar a la siguiente generación de colocadores de capital con un enfoque en inversión de impacto. Dicho programa utiliza un acercamiento practico o aprender haciendo, destinado a un grupo de estudiantes (3) que de otra forma nunca hubieran tenido la oportunidad de conocer acerca de los mercados de capital. Este grupo forma un comité de inversión (conocido como cohorte) donde se les da autonomía total sobre un tique de inversión. La diferencia con cualquier programa académico es que esto es una experiencia real donde el único requisito que se les pide a los estudiantes es que deben de buscar una empresa que tenga un enfoque en seguridad alimentaria. Agregado a eso es una forma tremendamente innovadora de demostrar el potencial que tienen economías en “desarrollo” como ser Centroamérica. Potencialmente también se atrae mayor acceso a capital de otras regiones en el mundo, donde no tienen el conocimiento o interés de acceder a la región por el alto riesgo o costos operativos que no cubren hacer inversiones más pequeñas de lo que están acostumbrados a hacer en sus países. Yo empecé en este programa en 2019 en la cohorte enfocada en la región de México. Este programa era inexistente para Centroamérica, pero yo ya soñaba con ver su expansión a mi región. 

R5: ¿Quién imparte ese programa, cuál es su expansión actual y cuántos alumnos se han registrado en él?

EG: Actualmente el programa va hacia su décimo año y su alumni ya excede el número de 30 estudiantes de diferentes regiones del mundo. El 53% de los becarios son mujeres; este programa empezó solamente enfocado en la región de Norteamérica. Posteriormente se expandió a México, donde yo participé en su primera edición, pero hoy en día hay 4 enfoques geográficos del programa los cuales incluyen Centroamérica, México, Universidades con estudiantes de color en EEUU y justo nos expandiremos y empezaremos un nuevo programa para Costa Rica, enfocado en bioeconomía. 

El «aprender, haciendo» es el lema de Eduardo con agricultores en Minnesota, México y próximamente en Costa Rica. Un legado que aprendió de Zamorano, Honduras.

 

R5: ¿Cada cuánto la gente puede aplicar al programa?

EG: De forma anual; el programa dura 9 meses y los 3 meses restantes del año son para el proceso de aplicaciones y selección. Actualmente le recomendaría a cualquiera interesado en aplicar a nuestros programas que estén muy atentos a la convocatoria(s) en Enero del 2023 que cierra a finales de Febrero 2023. Para el grupo de Costa Rica: las convocatorias abrirán pronto ya que este programa arrancará en enero del 2023 y se seleccionarán a los estudiantes a finales de este año (2022). 

R5: No queremos despedirnos de esta entrevista sin que antes nos hable de los reconocimientos que usted ha ganado fuera de su país de origen, ¿Cuáles puede mencionarnos?

EG: En mi trayectoria en este país (EEUU) he sido reconocido a través de diversos fellowships o premios por mi trabajo, pasión y dedicación. Entre estos la Universidad de Minnesota me reconoció con la Global Food Ventures Fellowship, el cual está destinado para estudiantes con un enfoque en generar cambios en pro de la seguridad alimentaria. Así mismo, también fui inducido a Gamma Sigma Delta, la sociedad internacional de honor para la agricultura, por mi compromiso hacia el desarrollo del agro. La fundación Tzu Chi también me reconoció como un “joven líder en acción” donde me invitaron como panelista, representando la perspectiva Latinoamericana en el marco del Food Systems Summit de las Naciones Unidas en el International Youth Day. Sin embargo, creo que los reconocimientos más importantes para mi pasan en el día a día. Por ejemplo: tener la oportunidad de hablar con un productor e inspirar una visión de utilizar sosteniblemente nuestros recursos naturales o ayudar a un emprendedor a entender el potencial de los mercados de capital. En general, tener la dicha de hacer lo que me apasiona y sentir que de una forma puedo aportar, aunque sea un poco a hacer este mundo uno mejor, es la mejor satisfacción y auto-reconocimiento que he sentido! 

R5: ¿Qué cosas cree que formaron su carácter y le han ayudado a desenvolverse con éxito en otra nación y lejos de los suyos? 

EG: Creo fuertemente que tiene mucho que ver mi gran fortuna de tener dos padres que sirvieron como un estandarte y ejemplo a seguir de cómo ser un buen profesional. Me considero un ser humano de sentimientos nobles, con buenos principios y con muchas ganas de generar un cambio. /R5/. 

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